Sanidad y escuela públicas… para los demás

Fuente: Diario de Navarra
publicado
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Alejandro Navas, profesor de Sociología de la Universidad de Navarra, comenta la postura de los que defienden los servicios públicos pero no los usan, si pueden elegir (Diario de Navarra, 27-05-2016).

Navas señala el caso de los funcionarios españoles, que pueden elegir para su atención sanitaria entre la Seguridad Social y un seguro privado. El 88% escogen la sanidad privada. “Hay que suponer que los empleados públicos conocerán bien la sanidad pública: que no la elijan cuando se ponen enfermos no deja de ser ‘extraño’. Que el herrero prefiera el cuchillo de palo suscita dudas sobre la calidad de su forja”.

Eso le recuerda lo que hizo la política laborista británica Diane Abbott, que en 1987 se convirtió en la primera diputada negra en la Cámara de los Comunes. Años más tarde, “criticó agriamente al entonces primer ministro, Tony Blair, por enviar a sus hijos a un colegio de élite. Esa elección, decía, es impropia de un líder laborista, que debería mostrar mayor cercanía con el pueblo”.

“Ahí teníamos a Abbott, ejerciendo de apóstol de la ortodoxia de izquierda, hasta que su hijo James alcanzó la edad escolar. Como a todas las madres con hijos pequeños, a Diane se le planteó el problema de elegir colegio para su hijo. Aquí se produjo la sensación: contra todo planteamiento ideológico, Diane decidió matricular a su hijo en la City of London School, uno de los mejores colegios privados de Inglaterra. Muy pocos ingleses pueden pagar el dinero de la matrícula”.

Cayeron las críticas sobre ella. “La respuesta de Abbott fue de una sencillez que desarma: ‘Reconozco que mi conducta es contradictoria. Pero si debo elegir entre la lealtad a mis principios políticos o el bien de mi hijo, elijo lo mejor para mi hijo’”.

“Supongo –concluye Navas– que nuestros funcionarios que eligen la sanidad privada piensan en el fondo como la señora Abbott: está bien la defensa de la sanidad pública en el campo de los principios y del debate ideológico, pero cuando se trata de la salud de uno mismo, se tiende a acudir al médico que más garantías nos da. Va a resultar que lo que realmente defiende el discurso a favor de la sanidad pública no es la salud, sino el empleo”.

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