Tomás de Aquino gusta en China

William E. Carroll es profesor de la facultad de Teología y Religión de la Universidad de Oxford, y miembro de un instituto dedicado a la filosofía tomista situado en la misma universidad. En un artículo publicado en Public Discourse, Carroll cuenta su sorpresa al ver que en China, donde ha estado impartiendo cursos y conferencias durante un mes, el pensamiento de Tomás de Aquino está ganando presencia en varias de las universidades públicas más prestigiosas. En la de Wuhan existe incluso un centro de estudios dedicado a su obra, donde se ha traducido al chino la Suma Teológica y Del ente y la esencia.

Carroll da algunas claves de por qué la filosofía tomista atrae a profesores y estudiantes chinos. Una de ellas es su recurso a la racionalidad como cauce y punto de encuentro entre las explicaciones científicas y teológicas de la realidad. El afán de mostrar que la fe es razonable y que por tanto no puede entrar en contradicción ni con la lógica ni con la ciencia, llevó a Tomás de Aquino a articular una red de conceptos y explicaciones que ayudan a entender tanto a Dios como al hombre y al mundo, sin considerarlos como compartimentos estancos.

La filosofía occidental posterior fue relegando la ética poco a poco al territorio de lo no racional. En cuanto al conocimiento de lo natural, la ciencia se fue postulando como el único método verdadero de interpretación. En cambio, las doctrinas confucionistas que impregnan la cultura china ponen en el primer plano tanto la moral como la armonía con el universo. De ahí el interés que suscita el pensamiento tomista sobre el orden del cosmos y la relación entre Dios, el mundo y el hombre.

Como cuenta Carroll, los universitarios chinos que estudiaban la filosofía occidental solían decantarse por pensadores racionalistas como Hegel o Kant, o bien por la filosofía analítica anglosajona. Sin embargo, ante lo limitado de las respuestas ofrecidas por estas teorías, cada vez más vuelven sus ojos hacia Tomás de Aquino y la fundación metafísica de su filosofía. Esta coherencia de pensamiento, y el hecho de proporcionar valores sólidos para una vida ética, hacen del Aquinate un filósofo atractivo en China.

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