En buenas manos

En buenas manos

TÍTULO ORIGINAL Pupille

PRODUCCIÓN Francia - 2019

DURACIÓN 107 min.

PÚBLICOJóvenes

CLASIFICACIÓNLenguaje soez, Sexo

ESTRENO01/05/2019

GÉNEROS

GUIONISTAS

DIRECTORES

“Mi trabajo no es encontrar hijos para padres que sufren. Mi trabajo es encontrar los mejores padres posibles a niños en riesgo”. Esta rotunda declaración de principios de una trabajadora social sintetiza a la perfección la compleja y fascinante “misión” –así la denominan en Francia– de los hombres y mujeres, funcionarios y voluntarios, que se ponen generosamente al servicio de un bebé recién nacido en la pequeña ciudad de Brest (Bretaña), entregado en adopción por su joven y desconcertada madre.

A ellos rinde homenaje En buenas manos, segundo largometraje como directora y guionista de la actriz Jeanne Herry (Elle l’adore), hija de la también actriz Miou-Miou y del cantante Julien Clerc. Se trata de una película apasionante, que rezuma en cada secuencia la conmovedora autenticidad de un buen documental, pero a través de una férrea estructura narrativa casi de thriller y con cimas de emoción genuina e incisivos contrapuntos de humor, muy poco habituales en el cine actual.

Lógicamente, en la veracidad de los personajes tienen un papel decisivo los sensacionales actores que componen el reparto, uno de los más redondos del reciente cine francés. Pero su excelencia coral se asienta sobre todo en un guion magnífico, de gran hondura antropológica y con una sana incorrección política, que le permite sortear las deformaciones ideológicas de tantas películas actuales.

Así, frente a los dogmas del feminismo radical, la película exalta la maternidad y la paternidad como algo grandioso –culminación de la feminidad y la masculinidad–, muestra una rica galería de variados personajes femeninos –con sus luces y sus sombras– y nunca caricaturiza a los masculinos, ofreciendo por el contrario un antológico modelo de marido y padre a través de la impecable interpretación de Gilles Lellouche. Siempre, sin juzgar a unas ni a otros, intentando comprender sus razones o sinrazones, pero con una nítida jerarquía de valores, que impacta en el corazón del espectador y también en su inteligencia.

A algunos les cansará la minuciosidad de Herry al mostrar todos los pasos de un proceso de acogida y adopción en Francia. Y otros quizás discutan ciertas reflexiones superficiales del filme sobre las familias monoparentales. En cualquier caso, esos elementos refuerzan también el valor de la película como una poderosa llamada para hacer examen de conciencia –especialmente en las sociedades occidentales– sobre el valor y la belleza de cada vida humana, las alternativas reales al aborto, la potencia de un sistema legal y social verdaderamente al servicio de la maternidad y la paternidad, y sobre el esencial carácter compartido y solidario de la felicidad frente al individualismo hedonista.

Por todo eso, y por su gran calidad formal, narrativa, dramática e interpretativa, parecen justas las siete nominaciones a los Premios César 2019 que recibió En buenas manos: mejor película, director, actor (Gilles Lellouche), actriz (Élodie Bouchez), guion original y música (Pascal Sangla). Lo sorprendente es que no ganara ninguno.

Jerónimo José Martín
@Jerojose2002

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