Judy es Judy Garland, la inolvidable Dorothy de El mago de Oz. Pero además de Dorothy, Judy fue una de las artistas más completas del Hollywood de los años 60. El origen de esta película es el exitoso musical de Peter Quilter End of the Rainbow, que se estrenó en Sydney en 2005 y que recorre los últimos años de Judy Garland.

Aquella jovencita que ganó el Oscar con 16 años, y que llevaba desde los 3 subida a un escenario, tuvo una larga y exitosa carrera que solo terminó con su prematura muerte a los 47 años. El éxito profesional y el cariño del público, que literalmente la adoraba, no consiguieron que Garland superara su inseguridad e inestabilidad. Una fragilidad que, combinada con el difícil ecosistema de Hollywood, llevó a que la estrella navegara entre adicciones, fracasos sentimentales y ruinas económicas.

La cinta recorre, con idas y venidas en el tiempo, los acontecimientos más importantes de la vida de Garland subrayando su cara y también la cruz. La vemos bregando en su adolescencia con Louis B. Mayer, jefe de los estudios MGM, que le hizo al principio de su carrera una propuesta salvaje, un todo o nada, que Judy aceptó. La vemos tratando de conseguir estabilidad económica para poder dar un hogar a sus hijos y deslumbrada ante un joven músico que se convertiría en su quinto y último marido. En cada una de estas vivencias se descubre a una Judy insegura, enferma, cansada, inestable y al mismo tiempo luchadora. Una superviviente.

La película, que en mi opinión sufre un problema serio de ritmo que probablemente la aleje del gran público, tiene, además de una buena producción y banda sonora, dos potentes salvavidas. El primero es Renée Zellweger. La actriz australiana ha trabajado duro para meterse en la piel de la estrella, y ese trabajo se nota en la pantalla. Ella es la gran baza de la cinta y consigue trasmitir todo el drama y la batalla de Garland. Y todo su talento, a través de su voz y de la puesta en escena. El trabajo de maquillaje y vestuario es, además, excelente. Su interpretación acaba de ser premiada con un Globo de Oro y es la gran favorita para conseguir el Oscar.

La otra baza es un tramo final que consigue remontar un segundo acto tedioso y culmina con una escena absolutamente emotiva que refleja bien no solo la materia de que están hechas las estrellas, sino, sobre todo, la fuerza que tiene en el imaginario de una sociedad el buen cine, las buenas películas, las grandes estrellas.

Ana Sánchez de la Nieta
@AnaSanchezNieta

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