9788433964526

El secreto del hijo. De Edipo al hijo recobrado

EDITORIAL

TÍTULO ORIGINAL Il segreto del figlio. Da Edipo al figlio ritrovato

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNBarcelona (2020)

Nº PÁGINAS136 págs.

PRECIO PAPEL17,90 €

PRECIO DIGITAL8,99 €

TRADUCCIÓN

GÉNERO

Desde El complejo de Telémaco (2014) y Las manos de la madre (2018), en que analiza las figuras paterna y materna respectivamente, el reputado psicoanalista italiano Massimo Recalcati ha venido proponiendo un nuevo modelo de relaciones paternofiliales que sustituya la verticalidad tradicional sin caer en una horizontalidad pretendidamente progresista del hijo consentido y de los padres convertidos en “sindicalistas de sus hijos”. Este breve ensayo viene a completar una suerte de trilogía.

Recalcati parte de la idea de que “la vida humana siempre viene al mundo como vida del hijo” y que ser hijo significa ser generado por otro: esta es una verdad, reconoce, que el psicoanálisis hereda del cristianismo. Así, la vida del hijo, siendo una vida propia, separada, que alberga su propio secreto, no puede elegir su procedencia, pues el hijo es siempre heredero que debe reanudar su vida. A partir de aquí, el autor contrapone dos visiones muy diferentes de las relaciones paternofiliales, como son las que presentan el mito de Edipo y la parábola evangélica del hijo pródigo.

El primero es el hijo que, como los esclavos-mensajeros de los que hablaba Jacques Lacan, que llevaban inscrito el mensaje en sus nucas rasuradas para no poder leerlo, no sabe quién es en realidad, sino que sigue la ley inexorable del destino. Eso le convierte, siendo inocente, en culpable de parricidio e incesto, porque actúa basándose en una sentencia que no puede leer, pero que dirige enteramente su vida y que conforma un secreto que jamás podrá revelar del todo. En definitiva, el hijo Edipo no es nunca del todo dueño de sus actos, y actúa sin saber el significado de sus acciones. El autoritarismo paterno anula al hijo, que, como sabemos, acaba sacándose los ojos.

Pero la relación paternofilial da un giro con la historia del “hijo recobrado”. La herencia paterna ya no está marcada en la nuca, sino que ahora es el hijo el que la reclama, el que reclama su libertad, algo que, según el autor, conforma un rasgo fundamental de la adolescencia: la necesidad de salir del núcleo familiar, incluso el rechazo de la filiación. Es ahora cuando el hijo se lleva consigo su secreto, inaccesible para el padre e inicia, como Edipo, su “errancia” por el mundo. El padre del hijo pródigo está dispuesto a renunciar a su hijo, a permitir su marcha, porque sabe que la ley sirve a la vida, no la vida a la ley. Pero también, y esto es lo más importante, lo espera con los brazos abiertos, lo que da lugar al encuentro, a la conversión y a que el hijo pródigo se convierta en hijo recobrado. La razón es que el padre ha sustituido la ley del destino por la ley del amor y el autoritarismo por el perdón.

Pero esa superación de la ley por el amor se ha malinterpretado: para muchos hijos de la hipermodernidad, la ley carece de valor. “La liberación del sentimiento de culpa, que nuestro tiempo celebra como una emancipación legítima, corre el riesgo de eliminar todo sentimiento de responsabilidad”. Es lo que está pasando con lo hijos consentidos de nuestros días, auténticos huérfanos de padres vivos.

Recalcati se queda con la parábola del hijo recobrado, donde el padre respeta y acepta el secreto del hijo hasta el límite. Es la manera de que el hijo acceda a una nueva responsabilidad y a una nueva forma de vida. El mayor regalo del amor del padre, concluye el autor, es el de dejar al hijo que emprenda su viaje, el de dejar el secreto del hijo a su propio hijo. 

Contenido exclusivo para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.

Funcionalidad exclusiva para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta para poder comentar. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.