En Cataluña, todo el mundo conocía a Alfons Quintà (1943-2016) y muchos lo temían. Corresponsal de El País en esa comunidad desde su primer número, y primer director de TV3 en 1983, el periodista se suicidó en 2016 tras matar a su mujer de un tiro con una escopeta de caza.
Quintà era un hombre inestable, tóxico y, en realidad, un psicópata de manual. El traje que Jordi Amat (Barcelona, 1978) le hace en esta obra de periodismo literario es justo, y el retrato de la sociedad en la que medró resulta, por momentos, desolador.
Su padre, Josep, prosperó como chófer del intelectual Josep Pla y se desentendió de los suyos. Las relaciones que aquel estableció con el círculo de Pla fueron decisivas para la inicial promoción de su hijo, que, paradójic…
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