Hacía falta valor o temeridad hace unos meses para que un gobierno europeo no comprase vacunas contra la gripe A, cuando la gran mayoría estaban adquiriéndolas por millones. Pero al gobierno polaco le ha salido bien, y hoy puede estar satisfecho de no haber gastado un céntimo en esto, mientras que los otros intentan revender las vacunas que llenan sus almacenes.
Los polacos tienen fama de ir por libre en la Unión Europea y de no someterse fácilmente a las tendencias que consideran ajenas a su cultura o a sus intereses. En la vacunación contra la gripe A, el gobierno se mantuvo al margen de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, de la Unión Europea y de los laboratorios farmacéuticos, que urgían a una inmunización masiva…
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