Entre las asunciones más en boga acerca del uso de las tecnologías de la información por parte de los menores de edad, hay una bastante común: los niños que crecen en hogares de padres universitarios y, por tanto, con ingresos altos, tienen a su disposición más pantallas y una mejor conexión a Internet, de modo que pueden pasar más tiempo frente a un móvil, un ordenador, un smart TV, etc.
Pero con mucha frecuencia sucede lo contrario. Es lo que ha hallado un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) en un estudio en el que utilizaron datos del informe PISA 2015, con estadísticas de medio millón de estudiantes adolescentes de 72 países.
Las autoras se centraron en dos temas: uno, la relación entre el origen famili…
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