Al comienzo del filme vemos que alguien espía a Jack (Harrison Ford), jefe de seguridad informática de un modesto banco. Pronto descubriremos que está siendo chantajeado por una banda criminal: o ayuda a robar su propio banco o su familia morirá. No puede confiar en nadie y sólo cuenta con su inteligencia y su habilidad para el manejo de los recursos técnicos del mundo moderno: ordenadores grandes y pequeños, teléfonos móviles con cámara, micrófonos espías, etcétera, que tienen un papel protagonista en este filme.
Nueva versión de una historia mil veces contada -piensen en «24 horas desesperadas»- cuya única novedad es el aporte tecnológico actual. No tiene más pretensión que entretener durante un rato. El guión tiene fallos, tampoco demasiados, y lo importante es que no llamen la atención mientras dura la proyección. En cuanto al actor principal, está claro que Harrison Ford ya es mayorcito para esta familia y situación; aunque sea el mismo personaje, ya no es Jack Ryan («Juego de patriotas»), con quien no se puede jugar impunemente.
Fernando Gil-Delgado