El siglo IV resultó un periodo fascinante, en el que confluyeron el declive del paganismo y la expansión del cristianismo, espoleada por el emperador Constantino. Resolver este complejo entramado de mentalidades requirió articular soluciones inéditas hasta entonces. Fue una época también en que el mundo “giró” hacia Oriente y de la antigua Roma se pasó a la nueva Constantinopla. Este es el contexto histórico en el que se desarrolla esta novela.
El protagonista, Craso, cuenta la historia de su vida. De niño, a finales del siglo III, vivía abandonado en la provincia romana de Bitinia, al norte de lo que hoy es Turquía. Su infancia fue sobre todo hambre y el olor intenso a pescado de todas aquellas aldeas de la Propóntide, como se llamaba el m…
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