A un filósofo hay que valorarle no tanto por sus respuestas como por la capacidad de espolear nuestras conciencias planteando preguntas, por muy inoportunas que sean. Y a tenor de estas, no se puede decir que las que nos lanza Habermas en esta sucinta antología de textos sean cómodas porque demuestra su fuerza para sacarnos los colores. ¿No hay algo hiriente –escandaloso– en las diferencias que tanto los políticos como los ciudadanos de las sociedades libres establecen a la hora de acoger inmigrantes?
Ha llamado la atención de medios y analistas, por ejemplo, la manera en que la UE ha facilitado la llegada de los que huyen de las bombas en Ucrania, frente a la polémica en torno a la crisis migratoria de 2015, cuando miles y miles de sirios,…
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