Uno de los argumentos de los que defienden la supresión de la enseñanza religiosa es que la pluralidad de creencias en la sociedad hace aconsejable abstenerse de enseñarlas, para evitar discriminaciones. Los datos de una encuesta de la Federació d’Ensenyants de Religió de Catalunya (FERC) señalan, sin embargo, que los inmigrantes están interesados en la discutida asignatura. Hay quien considera incluso que “la clase de religión se ha convertido en muchos centros en un instrumento de integración, es más, es uno de los pocos espacios de la escuela donde hay un debate real entre alumnos inmigrantes y autóctonos”. Lo dice la vicepresidenta del FERC, en declaraciones recogidas por La Vanguardia.
La inmigración latinoamericana es la que más se ha hecho notar en la elección de esta asignatura, pero no es extraño ver en las clases de Religión católica niñas paquistaníes y marroquíes de tradición musulmana o, dentro del alumnado latinoamericano, algunos más próximos a la religión evangélica.
Fuente: La Vanguardia