Fenómenos como el relativismo y la especialización han erosionado la función social de los intelectuales, pero debemos reflexionar sobre las consecuencias que su desaparición podría acarrear para el debate público.
Quizá no sea tan urgente preocuparse por dónde están los intelectuales como saber la razón de que el término se emplee con tanta laxitud, sirviendo para referirse por igual a un filósofo, a un escritor o a un periodista de moda.
Seguramente no puedan evitarse los equívocos, pues carecemos de una definición precisa de quienes han sido tan relevantes desde la Ilustración y, especialmente, durante el auge de las ideologías, cuando a cada cual se le exigía situarse o bien al lado de la URSS o en defensa de la democracia.
¿Intelectual…
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