Natasha Bassett

Baz Luhrmann vuelve a demostrar su barroquismo en un “biopic” bien interpretado pero excesivo en su envoltorio visual.
Los hermanos Coen ofrecen aquí un inteligentísimo ejercicio de metacine, una hilarante historia, una sucesión de escenas brillantemente escritas… y, sobre todo, una emotiva carta de amor al séptimo arte.

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