Beirut.— Desde el ataque lanzado por Hamás el 7 de octubre contra Israel y la consiguiente declaración de guerra por parte de este país al día siguiente, la población del Líbano se ha sumido en una tensa espera. Está esencialmente pendiente de la decisión de Hezbolá de sumarse al conflicto, decisión que está más en las manos del gobierno iraní, que sostiene y financia al grupo chiita.
En el Líbano, el gobierno en funciones del primer ministro Najib Mikati ha insistido repetidas veces en una llamada a no escalar el conflicto. El país se encuentra desde 2019 en lo que el Banco Mundial ha definido como una de las crisis económicas más profundas de la historia, ahondada por la trágica explosión de agosto de 2020 en el puerto de Beirut, cuyas hu…
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