El pañuelo islámico, bueno para la salud

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Contrapunto

Las chicas que llevan el pañuelo islámico han provocado en Francia una erupción de irritabilidad laica y feminista. Los enemigos del pañuelo creen que las expone al riesgo de sumisión y las convierte en propagandistas religiosas de ideas incubadas por imanes fundamentalistas. En EE.UU., país más abierto en materia religiosa, nadie ha puesto en cuestión el velo islámico en las escuelas. Pero no se trata solo de respeto a símbolos religiosos. Es que, si hemos de hacer caso a la Academia Americana de Pediatría, llevar la cabeza cubierta es un ideal sanitario sin distinción de sexos.

Ante el nuevo año, la Academia ha publicado una lista de 20 recomendaciones para una vida sana de niños y adolescentes. Se ve que uno de sus temores son los riesgos que proceden de una excesiva exposición al sol, de modo que las preocupaciones sanitarias de los pediatras les llevan a propugnar medidas que se tildarían de fundamentalistas si estuvieran motivadas por razones religiosas.

Una de ellas adoctrina así a los niños: «Dedicaré un par de minutos cada mañana y cada tarde a darme crema protectora antes de salir a la calle, incluso en invierno». No sé cómo hemos sobrevivido los que pasamos la infancia y la adolescencia saliendo de casa sin tomar tan elemental precaución. En cualquier caso, dudo que los pediatras americanos logren impresionar al chico que sale de estampida de casa después de comer con un balón bajo el brazo y que ha escuchado ya indiferente el grito materno: «¡Abrígate bien!». Quizá los pediatras tengan más suerte con las chicas, aunque sería milagroso que redujeran el proceso de aplicación de cremas a dos minutos.

El rigorismo de los pediatras alcanza el culmen cuando intentan convencer al imprevisible adolescente que haga suyo este compromiso: «Trataré de estar a la sombra siempre que sea posible y llevar gorra y gafas de sol, especialmente al hacer deporte». Parece como si el modelo propuesto por los pediatras fuera Michael Jordan disfrazado de Truman Capote. Pero está claro que las chicas con pañuelo islámico responden casi a la perfección a este ideal pediátrico: no se descubren ni para la gimnasia. Así que, si Chirac se pone fiero, siempre podrán esgrimir en su favor las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría.

Ignacio Aréchaga

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