Amplitud

Amplitud

Por qué los generalistas triunfan en un mundo especializado

EDITORIAL

TÍTULO ORIGINALRange: Why Generalists Triumph in a Specialized World

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNMadrid (2020)

Nº PÁGINAS352 págs.

PRECIO PAPEL22 €

PRECIO DIGITAL11,99 €

GÉNERO

Hay un dicho que acusa a los periodistas de tener un conocimiento con la amplitud de un océano, pero de un milímetro de profundidad. Podría parecer, así, que la sabiduría es mayor si se cuenta con un conocimiento más especializado, aunque a veces esto último puede ser una rémora.

Así lo afirma David Epstein en Amplitud. Se trata de un ensayo que cuando se publicó estuvo varias semanas en la lista de bestsellers del New York Times. Su autor reflexiona sobre el poder del saber generalista, de las experiencias diversas y de la exploración interdisciplinaria, dentro de entornos, como los actuales, que nos exigen hiperespecializarnos y nos obligan a decidir qué debemos ser antes de que podamos descubrir en verdad quiénes somos.

El libro comienza narrando la infancia de Tiger Woods, que con diez meses comenzó a jugar con un palo de golf y fue capaz de mejorar sus destrezas precozmente. Esto podría ser un argumento para defender la especialización temprana de los niños. Ahora bien, en la mayoría de las ocasiones, esas primeras experiencias no suelen resultar tan exitosas; de hecho, quienes después se dedican profesionalmente a una actividad, suelen practicar en sus comienzos varias disciplinas, sin presión; luego se deciden por la que mejor encaja con ellos, como en el caso de Roger Federer.

Epstein distingue entre entornos “buenos” y “malos”. Los primeros son aquellos con unas estructuras estables y un horizonte limitado, lo que les hace aptos para la especialización. Pero la mayor parte de las veces nos movemos en marcos que no son tan adecuados, en los que no funciona la previsibilidad y el progreso y la mejora no se consigue con facilidad. Para avanzar en ellos necesitamos amplitud.

El libro dedica varios capítulos a la enseñanza superior y lamenta que la sociedad haya forzado a los estudiantes a la especialización, en lugar de ayudarlos a centrarse en practicar un conocimiento conceptual y transferible. Según Epstein, “las universidades no están desarrollando la inteligencia crítica, no dan a los estudiantes las herramientas para analizar el mundo moderno, excepto en su área de especialización”. Frente a ello, el autor propone un modelo basado en la producción de conocimiento, es decir, uno que estimule a los alumnos a proporcionar respuestas o a proponer hipótesis, aunque sean erróneas.

La especialización puede ser contraproducente también para los graduados, que han de enfrentarse a un mundo cambiante, lo que requiere habilidades de razonamiento que conjuguen lo nuevo con lo aprendido. A este respecto, el autor recomienda aprender en distintos contextos para promover la abstracción y atarse menos a un conocimiento particular, de forma que se puedan ofrecer soluciones creativas en situaciones que nunca antes se han vivido. Esta forma de aprender es más difícil que memorizar un tema, ciertamente, pero practicar lo mismo repetidamente puede producir un excelente rendimiento inmediato, nunca un conocimiento flexible.

El libro es sugerente y puede ayudar a mejorar el pensamiento analítico. Seguramente interesará a formadores y profesores, así como a todos aquellos que desean seguir aprendiendo o están interesados en la educación.

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