Sequía, estrés hídrico y nuevas fuentes de agua

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Sequía, estrés hídrico y nuevas fuentes de agua
Fuente de agua de la aldea de Mwamanongu, en Tanzania (foto: Bob Metcalf)

La escasez de agua afecta a distintas regiones del mundo, y se prevé que en los próximos decenios se hará crónica y severa en unos veinticinco países. La irregularidad del régimen de lluvias y la reducción de los acuíferos exigen encontrar nuevas fuentes de suministro para las zonas secas. Se imponen aumentar la eficiencia en el uso y reciclar, pero quizá el recurso más seguro, allá donde haya costa, vaya a ser desalar agua del mar.

Los agricultores de Kenia y Tanzania dicen que la temporada seca se ha ido alargando y las precipitaciones están disminuyendo, comenta Ivo Zanin, agrónomo de la Universidad de Chile, encargado de operaciones de producción de semillas de Bayer (Suiza) para Europa, Medio Oriente y África. “Los agricultores ven que la estación seca y la lluviosa se han intensificado, pero no saben si es por el fenómeno del Niño o una tendencia de largo plazo”, añade.

África ha hecho noticia por la sequía. En los últimos dos meses del 2023, más de 160 elefantes e innumerables ejemplares de otras especies silvestres murieron en Zimbabue. El 29 de febrero, el presidente de Zambia, Hakainde Hichilema, declaró emergencia nacional y señaló que tomará medidas de corto y largo plazo, con el propósito de satisfacer las necesidades de las personas y evitar conflictos sociales.

Agricultores en Kenia (foto: Ivo Zanin)

Esto último se relaciona directamente con el Día Mundial del Agua, que se celebra el 22 de marzo, y el lema del 2024 es “Agua para la paz”. La idea es sensibilizar a la población mundial de la necesidad de una gestión hídrica sostenible, reducir el riesgo de conflictos por la imposibilidad de acceder a la salud pública y fomentar la prosperidad, los sistemas alimentarios y energéticos, la productividad económica y la integridad ambiental.

El 60% de la población del mundo vive en cuencas con estrés hídrico y anualmente hay 35 millones de personas afectadas por las sequías

Especialistas como Gustavo Saltiel, líder global de suministro de agua y saneamiento del Banco Mundial, afirman que en el conjunto del planeta los episodios de sequías e inundaciones serán cada vez más intensos, provocando problemas en el consumo humano, el desarrollo de actividades económicas y la preservación del medio ambiente.

Zonas con estrés hídrico

Los datos no son menores. El 60% de la población del mundo vive en cuencas con estrés hídrico y anualmente hay 35 millones de personas afectadas por las sequías.

En España, el gobierno autonómico de Cataluña informó que hace tres años que llueve por debajo de la media, el doble de los 18 meses de la sequía del 2008, que era el registro más largo. Las autoridades han tenido que tomar acciones acordes a la emergencia hídrica. Por ejemplo, a partir del 11 de marzo, el Área Metropolitana de Barcelona reducirá la presión del suministro de agua en siete municipios.

Y en otras zonas de la península las cosas no andan mucho mejor. En Andalucía, entre diciembre y febrero los embalses pasaron del 20% al 25% por las lluvias, y el gobierno regional está tomando medidas para ayudar especialmente a la agricultura, que consume el 90% del agua, indica Ramón Rubio de The Water Business School.

Tampoco mejora la situación al cruzar el “charco”. El Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) de México informó en enero que el 61,6% del territorio se encuentra en una situación de sequía excepcional. Hace pocos días, en el foro “Crisis Hídrica: Dimensiones y alternativa”, organizado por la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP)-Extensión Ciudad de México y la Cátedra UNESCO-UDLAP en Riesgos Hidrometereológicos, se señaló que el 75% del país presenta algún grado de sequía, y entre las estrategias presentadas estaban gestionar el riesgo de los impactos del cambio climático, crear una política que tenga en cuenta la huella hídrica y establecer soluciones basadas en la naturaleza.

Cuencas y acuíferos menguantes

Hay sequías que pueden perjudicar a varios países, como indica un estudio del World Weather Attribution (WWA) sobre el Amazonas, que presenta los niveles más bajos en 120 años. Esto ya está perjudicando a la generación de energía hidroeléctrica de los países ubicados en su cuenca, lo que afecta a 30 millones de personas. La electricidad de Brasil depende en un 80% de este sistema fluvial, y la proporción también es alta en Colombia (79%), Venezuela (68%), Ecuador (55%), Perú (55%) y Bolivia (32%). Eso, sin dejar de lado los perjuicios para los ecosistemas y la biodiversidad.

Las aguas subterráneas también se han visto mermadas. Nature publicó un análisis de 170.000 pozos en 40 naciones, de los cuales un tercio se enfrentan a un “agotamiento acelerado”, especialmente en países secos como España, y propone políticas para frenar este deterioro.

La sequía suele ir de la mano del estrés hídrico –aquellas situaciones en las cuales la demanda de agua es más alta que la cantidad disponible–, y en estos casos aumentan las probabilidades de conflictos sociales.

Según el World Resources Institute (WRI), en 2019 todos los países del Oriente Medio (14), 2 del Norte de África, 3 de África del Sur (Botswana, Namibia y Sudáfrica), 3 europeos (Bélgica, Grecia y San Marino), más Chile, Chipre y la India, presentaban un estrés hídrico alto. Para 2050, se espera que 1.000 millones de personas más vivan bajo esta situación, lo que se traduciría en el 17% de la población europea, y el 100 % de la población de Medio Oriente y del norte de África.

“La desalinización y la reutilización del agua, cuando se aplican correctamente, son actividades sostenibles que ayudan a combatir la escasez de agua” (Luiz Fernando Bezerra, Water Positive Think Tank)

Algunas medidas recomendadas por el WRI para reducir el estrés hídrico son las siguientes: mejorar la gobernanza del agua; incentivar la eficiencia hídrica en la agricultura; gestionar en forma integrada los recursos hídricos; mejorar la infraestructura hídrica a través de soluciones basadas en la naturaleza y en la infraestructura verde, y desarrollar planes de acción para la resiliencia hídrica urbana, que incluyen el tratamiento y la reutilización de las aguas residuales como nuevas fuentes de agua para las ciudades.

Nuevas fuentes de agua

Es usual que haya unanimidad al determinar los problemas que provocan la sequía y el estrés hídrico, pero las medidas no siempre son compartidas por todos ni se toman oportunamente.

La pertinencia debe ir acompañada de una actitud optimista, que es la lógica del Water Positive Think Tank (WPTT). Este grupo reúne a más de 60 expertos globales para definir objetivos estratégicos y soluciones que aborden y resuelvan los desafíos locales, regionales e internacionales de sostenibilidad del agua.

Luiz Fernando Bezerra, managing director de Láguaz y miembro de WPTT, se refiere al uso de nuevas fuentes. “La desalinización y la reutilización del agua son dos herramientas esenciales que estamos explorando, conscientes de que cuando se aplican correctamente y de acuerdo con los estándares internacionales, son actividades sostenibles que ayudan a combatir la escasez de agua”.

La desalinización es una alternativa que se ha ido masificando en el mundo. De hecho, Borja Blanco, director de la Asociación Internacional de Desalinización y Reúso (IDRA), señala que “España es la nación europea donde hay más desalación y ocupa el quinto lugar a nivel mundial en capacidad instalada. Cuenta con 765 plantas, de las cuales 10 pueden producir sobre 1.160 litros por segundo, y el 21% del agua desalada se utiliza en agricultura”.

Por su parte, Ramón Rubio comenta que en Andalucía las autoridades “van a ampliar posiblemente algunas desaladoras existentes y se están implementando tratamientos terciarios en el depurador existente para usar agua regenerada en agricultura”.

Borja Blanco agrega que, en Europa, Francia es importante, ya que desarrolla proyectos fuera de sus fronteras, que comenzaron en las Islas Canarias y han continuado en toda la costa mediterránea. “Además, a menor escala, en Chipre, Malta y Grecia”.

También África desala

Los países en desarrollo también han optado por esta vía. “Hay mucha desalación en África, aunque principalmente localizada en países del norte como Argelia, Marruecos, Túnez y Egipto. De todos modos, también hay plantas en Ghana y Namibia y en Kenia hay un proyecto de gran envergadura para Mombasa”, menciona Blanco.

La salmuera, el residuo de la desalinización, no es contaminante, pero hay que elegir bien el lugar del vertido al mar y vigilar la dilución

En Latinoamérica, Chile cuenta con ventajas competitivas para el desarrollo de la desalinización al contar con un borde costero de 6.435 km de longitud. En el “Primer Catastro Nacional de Plantas y Proyectos de Desalinización de Agua de Mar” (2023), realizado por la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (ACADES) junto con el Consejo Minero y el Comité Asesor Ministerial Científico para el Cambio Climático, se cuentan 22 plantas en operación con capacidad igual o superior a los 20 l/s, 6 en construcción, 3 con aprobación ambiental y 12 en evaluación preliminar.

En este país hay avances normativos que posibilitan aumentar el empleo de nuevas fuentes como la desalinización y el reúso, pero aún falta mucho.

Comité de Agua Potable Rural de Tantehue (Chile) (foto: Carlos Rubilar)

¿Hay que temer la desalinización?

La opinión pública a veces teme que la desalinización sea contaminante, pero Borja Blanco lo descarta de plano. “La salmuera es agua de mar concentrada, no tiene elementos contaminantes y su dispersión no genera un problema ambiental, y mucho menos en Chile, donde las aguas tienen mucho movimiento natural. El único tema para tener en cuenta es que tiene mayor densidad que el agua de mar y tiende a sedimentarse. Por eso es importante el lugar donde se realiza el vertido y su dilución”.

Otra alternativa que se ha puesto sobre la mesa son las carreteras hídricas para aprovechar al máximo el agua que cae en invierno y se va al mar, pero no siempre hay consenso en torno a esta idea. Hace pocos años, en la Región del Bío-Bío de Chile, se rechazó un proyecto de este tipo, que además tenía un costo estimado de 14.000 millones de dólares para aproximadamente 700 kilómetros.

El gerente general de ACADES, Rafael Palacios, indica que “para incrementar el empleo de nuevas fuentes de agua en el abastecimiento de la población y de actividades productivas –como la agricultura, el litio, el hidrógeno verde y los data centers, por mencionar algunos de los nuevos desafíos–, necesitamos alinear a los financistas, inversionistas, desarrolladores, tecnólogos, operadores, agencias gubernamentales y opinión pública en torno a un modelo de negocio sostenible que acelere la inversión en infraestructura hídrica de tratamiento, desalación y transporte de agua”.

Carlos Rubilar Camurri
Asesor en Comunicación Estratégica en Asuntos Hídricos
Exasesor de la Dirección General de Aguas del Ministerio de Obras Públicas de Chile

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